El cine de Jean Renoir

En la década de 1970 tuve la ocasión de presentar dos filmes de este director francés: “Los bajos fondos”, en el Cine-club Lux, de Pamplona, en diciembre de 1973, y “La Marsellesa” en el Cine Arrieta de Puente la Reina (Navarra), el 21 de enero de 1977. Con tal motivo preparé las siguientes líneas que trataban de desentrañar su filmografía con las constantes de su personalidad creadora.

Biografía

El director de cine francés Jean Renoir nace en 1894 en el barrio parisino de Montmartre, hijo del pintor impresionista Auguste.

Conoce una vida desahogada, es educado en buenos colegios y recibe toda clase de mimos en su infancia. En realidad, su padre, había superado la etapa de vida bohemia como pintor, y era ya célebre y consagrado.

Sus hermanos, Pierre será un excelente actor, Claude -el menor- director de producción, y Claude -hijo de Pierre- será un famoso iluminador. Toda la familia se vinculará en diversas ocasiones a la obra de Jean Renoir.

Antes de cumplir 5 años, Jean ya había recorrido todos los cafés importantes de París, donde se reunían los pintores y literatos reconocidos de la época. En particular conoce mejor a Toulouse-Lautrec.

Por causa del reumatismo de su padre, le acompañará largas temporadas en Borgoña.

Esta experiencia de sus primeros años de vida se traduce en las que serán dos líneas opuestas en el futuro realizador. Por un lado el amor a la naturaleza, por las diversiones y facetas populares de lo francés o, mejor, parisino, y el ambiente, el criterio y el espíritu emanados de la personalidad de su padre el gran pintor impresionista. De su padre hereda el drama estético que se derivó en él de la pugna siempre constante entre lo intelectual y lo sensual.

La obra fílmica de Jean Renoir será, pues, fiel al espíritu de su familia.

En la Primera Guerra Mundial, en la que interviene como teniente de aviación, es herido dos veces. En su convalecencia conoce el cine estadounidense de los Años 20 y el de Chaplin.

Acabada la guerra se siente desarraigado. Instala un taller de cerámica siguiendo el consejo de su padre. Se casa con Catherine Hessling, modelo de su padre, y más tarde -ya divorciado- con Dido Frère, su script-girl.

Filmografía

En 1926 dirige su primer filme –Nana– lleno de entusiasmo por el naturalismo literario de Zola y por el impresionismo pictórico francés. La película fracasa y se arruina. Queda a merced de la producción comercial. Se halla en paro forzoso.

Sin embargo logra enderezar su trayectoria con  films fantásticos o burlescos, como Charlestón(1927), Tire-au-flanc(1928) y On purgue bébé(1931), realizaciones de cuatro días a examen de productoras; otros serán mágicos o románticos, en esta línea dirige “La pequeña vendedora de fósforos” (1928); algunos más dentro del género espectáculo y aventura, como “El torneo” (1929) y “El desierto” (1929), siempre llevado hacia el realismo; y alguno policíaco, como “Noche de encrucijada” (1932).

Su primera definición viene con “La golfa” (La chienne, 1931), una obra maestra sobre el mundo del vagabundo. Su siguiente film, Toni (1934) alcanza a realizarlo con la ayuda de Marcel Pagnol. Se trata de un drama policial  y social al estilo del futuro neorrealismo.

A este le sigue otro título financiado por el partido comunista francés como medio de propaganda antifascista y para aunar voluntades de cara a la construcción del Frente Popular ante las elecciones de 1936,  “El crimen de Mr. Lange”.

“El día de campo” es el siguiente título en 1936 y a este le siguen cinco más en los que se consagra como maestro del cine, intentando además una renovación cinematográfica. Son películas realistas que la dirige en los albores de la Segunda Guerra Mundial: “Los bajos fondos”, “La gran ilusión”, “La Marsellesa”, “La bestia humana” y “La regla del juego”, que supone un fracaso y el que le tilden de comunista al estallar la guerra.

Marcha a Estados Unidos invitado por el documentalista Robert Flaherty y en este país dirige “El amor a la tierra” (The Southener, 1944-45), un film de temática rural sobre los algodoneros, y “El río” (The River, 1950), ya en tecnicolor, en torno a la vida de una familia en la India colonial.

En su vuelta  a Europa proseguirán sus ensayos con el color en sus últimos filmes: “La carroza de oro” (Italia, 1952), French can-can, “El desayuno en la hierba” y Le caporal épinglé(1962), todas en Francia, donde repite los temas anteriores.

Aspectos generales de su cine

Una serie de influencias por él recibidas le llevaron a la conclusión de que era posible llegar al público mediante la proyección de temas auténticos dentro de la tradición del realismo francés. Ya lo advirtieron Truffaut al decir que “la obra de Renoir se ve iluminada por una filosofía de la vida y por la familiaridad”, y Bazin, estudioso de su obra, al considerarla “cercana”, aunque con una estética de distanciamiento [1].

Entre estas influencias determinantes eran:

  • El cine estadounidense de la década de 1920, en particular el de Charles Chaplin.
  • La visión de Francia de Brasier Ardent, de Iván Mosyukin, le reveló la posibilidad de hacer cine de calidad fuera de Hollywood.
  • “Locuras de mujer” (Foolies Wives), de Eric Von Stroheim, influyó en “La golfa” y en Tire au flanc.

Los aspectos que caracterizan la filmografía del director Jean Renoir, sobre los que llama la atención André Bazin, son los siguientes [2]:

  1. El realismo sobre seres, cosas y hechos, no sobre situaciones o desarrollos dramáticos. Realismo en la autenticidad de las relaciones humanas; en la exactitud de los detalles, producto de la imaginación y de la observación de la realidad; en las tomas de la cámara y en el guión, muchas veces improvisado.
  2. Es considerado precursor del Neorrealismo con su película Toni(1934). Luchino Visconti, que fue creador de la primera obra maestra del Neorrealismo con Ossesione(1942), fue su ayudante y admirador. Tonimostraba la acción dentro de un contexto real, se rodó en decorados naturales y utilizó a la población del lugar para el reparto.
  3. El mensaje moral y el testimonio social. Renoir es un moralista. El realismo social es para él una manera de experimentar y probar la permanencia del hombre y de sus problemas. La evidencia moral de su obra aflora por medio del amor, de su sensibilidad, de su familiaridad con las cosas y las gentes.
  4. La fraternidad humana. Para Renoir los hombres se hayan divididos por las culturas, las razas, las clases y las profesiones. Respeta la nobleza del hombre, la aristocracia de los sentimientos. No hace divisiones entre los hombres: los personajes que encarnan el error son presentados según el ideal que ellos representan. Otorga a las ideas como a los hombres todas sus posibilidades. El odio no está presente en su obra, pues, como afirma Renoir, “siento cómo se despierta en mí el deseo de tocar con mis manos a mi prójimo…, siento en el corazón de los hombres un deseo de conocimiento”. A lo que añade Bazin: “el conocimiento en Renoir pasa por el amor y el amor por la epidermis del mundo” [3].
  5. Renoir no escenifica historias sino temas, respecto a los cuales el guión no es más que su apoyo físico. Así sucede con el agua y de los pantanos (como temas visuales y plásticos), con la caza (como tema dramático y moral) y con la metáfora del hombre y de la máquina, que irrigan toda la obra de Renoir.
  6. Dirige a los actores como si los amara más que a las escenas que interpretan. Como Chaplin, Renoir obtiene de un rostro o de una mirada una verdad desgarradora.
  7. Un efecto de afectación literaria del que no se ha desprendido del todo, al haberse inspirado en obras de Zola, Maupassant, La Fouchardière y Gorki.
  8. La calidad pictórica de su obra, que no reside en la composición de la fotografía, sino en la calidad de su mirada y en la actitud que adopta respecto a las apariencias. Plásticamente, la pantalla se asimila al lienzo de un cuadro; dramáticamente al escenario. En función de estas referencias se ordena la imagen en sus películas. La pantalla es un lugar donde se “muestra” la realidad. Como en el impresionismo de Manet o de Degas, un film de Renoir se percibe de lejos: posee un sentido profundo, sensual, enamorado de la realidad. Como contrapunto a su sensualidad, existe algo de escepticismo y de crueldad que se objetiva por el reconocimiento del destino. Pero Renoir sabe que la manera de vencer al destino consiste siempre en creer en la bondad. Renoir parte de una ordenación no pictórica sino cinematográfica, para, al final de una escena, evocar un cuadro ( En French cancan, Nini atraviesa todo el decorado, llega frente a una cama y se desploma en ella al pie de la columna en primer plano: de golpe nos encontramos ante un Degas, pero ya hemos pasado al plano siguiente). Así, Renoir no parte jamás de la pintura, pero llega a ella. No hay que olvidar que posee un “cierto sentido francés del gesto” aprendido de su padre Auguste Renoir y de los pintores impresionistas.
  9. Su obra comporta el fiel testimonio de la Francia de entonces: en “El crimen de M. Lange” evoca el ambiente del frente Popular; “La Marsellesa”,la Revolución Francesa; “La gran ilusión”, las divisiones sociales antes de la Segunda Guerra Mundial.
  10. Su concepto del cine como vehículo de comprensión entre los hombres y las cosas, como arte de masas y no exclusivo de grupos concretos.

El contexto

El tono realista que ha impreso Renoir a sus películas es el que, con ligeros matices, dominó en Francia entre 1930 y 1945, en la filmografía de nombres como René Clair, Jean Vigo, Marcel Carné, Jacques Becker y Jacques Feyder. Un cine cuyas características fueron la de ser un documento de la anteguerra de tono:

  • Naturalista: por su elección de personajes de las capas bajas de la sociedad, desheredados de la fortuna, legionarios, desertores, chulos, maleantes, suicidas, prostitutas…; por la topografía que componen sus sórdidos ambientes, tales como muelles, suburbios industriales, callejuelas brumosas, paredes desconchadas. El ejemplo perfecto aparece en “Los bajos fondos” (1936), para Bazin la más interesante de sus películas, la que mejor revela sus ideas profundas, en la líneas del realismo social de Chaplin y Premio Delluc en el año de su difusión.
  • Poético: por su estilización romántica.
  • Negro: por el implacable fatalismo que domina esos dramas.

Anticipo del cine moderno

El cine posterior a Renoir, en particular el francés, se ha beneficiado de su herencia por su:

  • Realismo, que viene de la conjunción del naturalismo de Zola, del impresionismo de su padre Auguste Renoir, y de la introspección psicológica propia, dentro de una tradición estética totalmente francesa.
  • Su amor al hombre.
  • Su sentido visual, lejos de la rigidez hasta entonces imperante en el cine. Demostró que la cámara y el espectador pueden “discurrir” libremente por el espacio que muestra. Usa el plano largo (plano-secuencia) y la profundidad de campo con la usarán después de él un Rossellini y un Welles.
  • Crea precedentes de orden temático, por ejemplo en el cine de Losey los problemas de dominio entre los hombres; en el de Bergman el deseo de conocimiento o el cine testimonio de una época.
  • En el cine francés es notoria su aportación en la creación de un ambiente indisociable de la realidad histórica contemporánea; en la presentación de la realidad social descrita con autenticidad; en el verismo en la descripción de los personajes; en las improvisaciones ante la cámara de cine; en definitiva como creador de un realismo moral.

Imagen de la portada: el director de cine Jean Renoir (Foto: Wikipedia / IMDB).

Notas

[1] BAZIN, André. Jean Renoir. Madrid, Artiach, 1973, p. 28; y TRUFFAUT, François, en la presentación al libro citado, p. 11.

[2] BAZIN, cit., especialmente cap. 5.

[3] BAZIN, cit. pp. 59 y 65.