Franco Zefirelli y su Jesús de Nazareth

 

Texto de la presentación de la película de Franco Zefirelli, «Jesús de Nazareth», en la Parroquia del Corazón de Jesús, de Pamplona, el 25 de marzo de 1997.

Franco Zefirelli

El director de cine italiano Franco Zefirelli nace en Florencia en 1923.

Es diplomado en Bellas Artes y ha realizado estudios de Arquitectura. Goza de experiencia como locutor y actor de radio-teatro en Radio Florencia y Radio Roma.

En 1947 se inicia en el teatro como actor, pero especialmente como escenógrafo. Su intervención en la puesta en escena de «Troilo y Crésida», de William Shakespeare, dirigida por Luchino Visconti, le permite conocer al famoso cineasta, con el que colaborará como ayudante de dirección de sus películas «La tierra tiembla», «Bellísima» y «Senso». También colaborará con él como diseñador de vestuario y decorados, incluso como actor. Se le puede considerar su maestro.

En 1951 ya destaca como uno de los mejores directores teatrales italianos, especializándose en montajes operísticos, que lleva incluso al Teatro La Scala de Milán, y a otros escenarios de Europa y América.

Al cine llega en 1966, tras veinte años de experiencia teatral y operística. Además de desempeñarse como ayudante de dirección de Visconti, un realizador de un cine teatral, de ambientes que dan vida y relieve a las historias humanas que cuenta, lo es también de Antonio Pietrángeli, guionista de varias importantes películas neorrealistas. Será ayudante de su primera película «El sol en los ojos».

La filmografía de Zefirelli no es extensa y se puede agrupar en:

  • Películas sobre los sentimientos humanos: «Campeón» (1978), «Amor sin fin» (1981) y “Jane Eyre” (1995). En ellas plantea problemas sencillos y humanos que lleguen a un espectador «cansado de toda clase de excesos».
  • Adaptaciones teatrales de Shakespeare: «La fierecilla domada» (1966), “La mujer indomable” (1967), «Romeo y Julieta» (1968) y «Hamlet» (1990), en las que busca ser fiel al texto original y son apreciadas por la críticas como adaptaciones brillantes y decorativas.
  • Escenificaciones filmadas de famosas óperas: «La Bohème» de Puccini (1965), «La Traviata» (1982) y “Otello” (1986), de Verdi, que se caracterizan por su ambientación suntuosa, su decorado recargado, la solidez de los cantantes y el talento escénico, traducidos mediante movimientos de cámara para captar amplios espacios,           y enfoques difusos para poetizar las imágenes de colores apastelados.
  • El drama sobre la vida sentimental de «El joven Toscanini» (1988).
  • Dramas hagiográfico-religiosos en torno a las figuras de San Francisco de Asís («Hermano sol, hermana luna», 1972) y Jesucristo («Jesús de Nazareth», 1977), sobre el que centraremos nuestro comentario de hoy. Temas que aborda, según M. Torres, tras un accidente automovilístico que le aparta temporalmente del trabajo y le conduce a un periodo místico [1].

«Hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír…» (Lucas, 4, 21)

Sobre esta película Zefirelli confiesa haber «intentado hacer con el Evangelio el mismo trabajo que con Shakespeare, es decir, pulirlo, limpiarle de todas las incrustaciones ajenas y volverlo al original».

Esta es su principal virtud -el respeto al original- frente a otras interpretaciones guiadas por prejuicios (la versión de Pasolini sobre «El Evangelio según Mateo» desde una visión marxista) o por textos que no responden a la verdadera vida de Cristo («La última tentación de Cristo» de Martin Scorsese, abiertamente criticada por Zefirelli durante su presentación en Venecia en 1988, donde Jesús aparece como un colaboracionista de los romanos elaborando las cruces con que son martirizados los cristianos y Judas es presentado como un líder de la rebelión contra los dominadores).

La película está basada en «El hombre de Nazaret» (1978) del escritor católico británico Anthony Burgess, adaptada al cine por Cechi D’Amico y Franco Zefirelli, con el acompañamiento musical de Maurice Jarre.

Ha sido rodada en Túnez y en Marruecos por encargo de la RAI, con actores propios de una película-espectáculo, tales como Robert Powell, en el papel de Jesús; Anne Brancroft, en el de María Magdalena; Ernest Borgnine como el Centurión; James Farentino comoSimón Pedro; Stacy Keach, en el papel de Barrabás; Ian McShane, Judas; James Masson, José de Arimatea; Laurence Olivier, Nicodemo; Anthony Quinn, Caifás; Iam Holm, como Zeda, escriba del templo; Rod Steiger, Poncio Pilato; y Olivia Hussey como la Virgen María [2].

Es una producción que se divide en dos partes, con una duración total de 5 h. (emitida por la RAI en cinco capítulos).

Durante la película vamos a fijarnos especialmente en:

  • La ambientación histórica: los paisajes, las costumbres del pueblo judío, su religiosidad y mentalidad.
  • El trasfondo sociopolítico: la dominación romana y el deseo de rebelión de los judíos; Barrabás como líder político; Jesús como el Mesías al que los judíos llegaron a considerar un peligroso personaje para la estabilidad política de Judea y los intereses creados en torno a la clase dirigente.
  • Y en el mensaje de Jesús de Nazareth, que no es entendido por la mayoría, y las reacciones de sus seguidores en el crucial momento de su muerte.

Estética del plano: composición, iluminación, simbolismo

Así como en el personal estilo de este director de cine italiano: su inteligente dirección de actores avezados en la interpretación teatral y con prestancia física, y la belleza de las imágenes, de las que se ha dicho constituyen una sucesión de lienzos móviles. Así, destacaré de sus películas las siguientes características:

  • La composición dentro del plano concede gran importancia a los espacios y a la distribución de objetos y personas dentro de ellos, composición inspirada en ocasiones en los cuadros de pintores renacentistas, por ejemplo en Piero Della Francesca en el caso de la fiesta en la casa de los Capuletto de «Romeo y Julieta»).
  • La elección de escenarios y decorados.
  • El diseño del vestuario de época.
  • El uso de planos de gran potencia sensual.
  • El aprovechamiento del poder hipnótico del montaje.
  • La música, utilizada como vehículo para potenciar la emoción del espectador (Zefirelli le concede tanta importancia que apoya su cine en composiciones de Nino Rota, Ennio Morricone, Maurice Jarre o de los grandes compositores Puccini, Verdi o Toscanini en sus películas operísticas).

Sus detractores -que también los tiene, sobre todo desde que en 1969 fuera expulsado de la Asociación de Autores Cinematográficos por criticar el avance de la pornografía en el cine- destacan como defectos de sus películas su ritmo lento, el abuso de planos innecesarios esteticistas dirigidos a crear una poética visual, su fotografía de un cromatismo apastelado y el barroquismo de decorados y exteriores.

En cualquier caso, las películas de Zefirelli se apoyan en imágenes elaboradas que pretenden ser artísticas, en el espectáculo cinematográfico y en el deseo de divulgar textos, autores o       compositores vedados a la gran mayoría.

Imagen de la portada: Robert Powell en su papel de Jesús de Nazareth en la película de Franco Zefirelli. Fotograma: Armando Nannuzzi.

Notas

[1] TORRES, Augusto M. Diccionario Espasa Cine. Madrid, Espasa Calpe, 1996, p. 939.

[2] Ficha técnico-artística: Dirección: Franco Zeffirelli. Productores: Lew Grade y Vincenzo Labella para ITC Films y RAI, 1977. Guión: Anthony Burgess, Suso Cecci d’Amico y Franco Zefirelli. Música: Maurice Jarre. Montaje: Reginald Mills. Fotografía: Armando Nannuzzi y David Watkin.