El Gran Museo de Holzhausen

Se ofrece el texto revisado de mi presentación en la Filmoteca Navarra, el 19 de mayo de 2016, del filme El Gran Museo (Das Grosse Museum, 2014), del director austriaco Johannes Holzhausen, con ocasión del Día Internacional de los Museos cuyo lema fue ese año el de “Museos y paisajes culturales”.

En los últimos años se han producido en Europa varios filmes que tienen al museo como tema central.

Museum hours es un filme austro-americano dirigido por Jem Cohen en 2012. El museo aparece en él como un lugar de encuentro entre las personas donde es posible alcanzar el conocimiento del pasado a través del arte y el reencuentro con uno mismo aprovechando su espacio sedante.

Otra coproducción, en este caso de origen anglo-franco estadounidense, es el documental National Gallery (2014) de Frederick Wiseman, que nos presenta la labor de sensibilización de la sociedad que el museo consigue por medio del arte: sus guías, sus talleres y restauradores, pero principalmente por medio de la reflexión de los profesionales del arte ante las piezas y el público asistente.

Un plano del documental

El gran Museo (2014) del realizador austriaco Johannes Holzhausen nos muestra algo bastante inusual que es lo que podríamos llamar el “paisaje del museo por dentro”, es decir, su labor oculta a los ojos del público, su funcionamiento, las personas que trabajan en él, lo que hacen, sus desvelos, su labor de equipo, las dependencia internas, las acciones simultáneas que en él se desarrollan y que en general se desconocen.

Este punto de vista, como decimos, es bastante inusual, pues los documentales cinematográficos suele centrarse en las colecciones, a excepción de aquella recordada serie germana para televisión que se tituló en España “Museos del Mundo” (Museen der Welt, 1979-88), emitida en su día por Televisión Española.

Los filmes de Cohen y de Holzhausen se ruedan en el mismo espacio –el Museo de Historia del Arte de Viena o Kunsthistorisches Museum- fundado por el emperador austro-húngaro Francisco José I en 1891 junto al Museo de Historia Natural que se halla enfrente, ambos en la Plaza de María Teresa de Viena, obra de los arquitectos Semper y Von Hasenauer. Presenta planta palatina de dos alturas coronada por cúpula octogonal, con una magnífica y espectacular escalera interior y alberga fondos de los Habsburgo (desde la Antigüedad al siglo XIX), fondos museográficos de arqueología, escultura, artes aplicadas, indumentaria, armas, numismática y medallística. Destacan en él pinturas de Durero, Caravaggio, Rubens, Brueghel el Viejo y Velázquez, entre otros destacados maestros.

El filme se ha planteado como un documental rodado en directo, en la tradición del Cine-Ojo de Vertov, el Cine Verdad de Varda y Rouch, y el así llamado también Cine directo estadounidense de Leacock, donde la cámara se introduce en la vida cotidiana como un espectador invisible ante el acontecimiento, por ello no hay argumento de ficción, no hay música, no hay entrevistas ni voz en off, sólo diálogos y ruidos naturales. Sin embargo la película se hace entretenida gracias al montaje de las diferentes acciones que se producen en los distintos ámbitos del museo, que son los que el visitante no conoce pero donde se gestiona la vida entera de esta institución.

Las notas más interesantes de este documental son, en primer lugar, su visualidad lograda mediante grandes perspectivas (usando la llamada profundidad de campo) que traducen la grandiosidad del contenedor, junto con primeros planos y planos de detalle que revelan la minuciosidad con que se analizan las obras de arte o se restauran aquellas. En segundo lugar, el filme destaca por el montaje de las acciones específicas que se supone se ejercen de manera simultánea o concatenada en el interior del museo (el trabajo de los obreros, del personal de limpieza, el de los técnicos cualificados, las reuniones del staff directivo, una despedida de quien se jubila, el montaje de una sala…). Y, en tercer lugar, también por la reflexión sobre la significación de la labor que desarrollan los conservadores con los objetos de un pasado a los que tratan de reconocer su sentido para ponerlos en valor según la tradición cultural de la que proceden y las exigencias de su adecuada presentación, para que cumplan su papel de transmisores de un significado.

En especial, este documental es muy valioso como lección práctica de museología y de museología aplicada (la museografía), ya que en él podemos ver la coexistencia, en un plano de igualdad y de respeto mutuo, del continente (el edificio) con su contenido (los fondos museográficos expuestos y los reservados). También nos muestra los espacios característicos (área pública y privada). En la pública los exteriores del edificio mismo, su acceso majestuoso, las salas de exposición en proceso de adaptación… En la privada las diferentes dependencias, como áreas de dirección y de gestión, laboratorios, despachos de los conservadores, reservas, archivo, enlaces de comunicación (por medio de largos pasillos y montacargas), zona de carga y descarga, almacenes provisionales, etc. Asimismo nos enseña los trabajos desarrollados, como son la manipulación de los bienes, su almacenamiento y las técnicas seguidas, su restauración, el control de las plagas y todo el atrezzo interior (librerías, máquinas, aparatos de precisión, estanterías, armarios adaptados, y su manejo).

Los profesionales, cada uno en su papel y función, ocupan un lugar especial: la directora, gerente, conservadores, restauradores, publicitarios, expertos en marketing y en protocolo, vigilantes de sala, almacenistas, transportistas y distintos oficios; sus trabajos no exentos de dudas y tensiones (presupuesto, convivencia interna); la relación con los poderes públicos; los plazos; los préstamos, adquisiciones y donaciones; la recepción de obras en préstamo con sus correos; la visita de otros especialistas…

El realizador Johannes Holzhausen

El realizador de cine Johannes Holzhausen nació en 1960 en Salzburgo. Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Viena, cursó estudios en la Academia de Cine de Viena, donde hizo su primer documental, Los Amados por Dios, que fue aclamado por la crítica en numerosos festivales. Tras graduarse en 1995, pasó los cinco años siguientes trabajando en el largometraje documental En los siete mares sobre el portaviones soviético “Admiral Fokin” destinado al desguace cerca de Bombay. Cofundador de Navigator Film, productora afincada en Viena y dedicada a documentales de creación, trabaja también para televisión y se manifiesta interesado por los temas político-sociales.

Sobre los motivos que le llevaron a estudiar arte y de ahí pasar al cine, ha dicho que su interés por el arte se despertó viendo en Munich, a sus 16 años, una exposición de Ludwig Kirchner (“Así que decidí estudiar historia del arte. También lo vi como una especie de iluminación: El arte puede conducir a la iluminación”). Después, en Viena, asistió a una retrospectiva de Robert Bresson y sintió “la misma experiencia que había tenido con las bellas artes” [1].

La película El Gran Museo obtuvo el Premio Caligari en el Festival de Cine de Berlín en el año de su estreno.

Portada e interior: Fotogramas de Attila Boa y Joerg Burger.

Notas

[1] Entrevista de Noel Philipp a Johannes Holzhausen tomada de la página del filme: http://thegreatmuseum-thefilm.com