Etnografía agrícola de Vasconia. I: El paisaje agrario de Navarra

Entre los años 2013 y 2015 elaboré una serie de textos en torno a la agricultura en Vasconia según los métodos y conocimientos tradicionales en la forma de cultivar y su evolución posterior, destinados a su publicación en el tomo correspondiente a Agricultura dentro del Atlas Etnográfico de Vasconia, que apareció en 2017 bajo la autoría de los Grupos Etniker de Euskalerria creados por don José Miguel de Barandiarán. Dado que estos textos no se ofrecieron en su totalidad o aparecieron sintetizados con las aportaciones etnográficas de otros autores, he decidido ofrecerlos íntegros a mis lectores en sucesivas entregas.

Explica el geógrafo Alfredo Floristán Samanes que los paisajes agrarios o rurales, es decir, los paisajes originados por la combinación de estos cuatro elementos fundamentales, ager, saltus, hábitat y caminos, son en Navarra muy variados, porque variado es su relieve, su clima y las distintas culturas que en ella se han desarrollado, lo que explica que existan cuatro grandes ambientes bioclimáticos [1]:

1º) Valles cantábricos de la Navarra Húmeda del Noroeste. Piezas básicas del paisaje rural en la zona templado-fría de tipo atlántico son los campos cercados con setos o lajas de piedra, el hábitat disperso, los helechales y las frondosas caducifolias. El ager o espacio cultivado supone poco frente al saltus o espacio inculto, y el hecho de que en aquél tengan más relevancia los prados de siega que los cultivos propiamente dichos indica el papel fundamental que aquí desempeña la ganadería, sobre todo la bovina del país o pirenaica y las de raza extranjera frisona y pardo alpina, y la ovina de raza lacha. Se trata del clásico policultivo atlántico europeo, intensivo, variado y de finalidad ganadera, con una planta básica sustentante (maíz), otra que se enrosca a su tallo (alubia) y una tercera intercalada (nabo). Este sistema agrario va retrocediendo en favor de las plantas forrajeras y de los prados naturales y artificiales; y gracias a los fertilizantes químicos y a la modernización de los establos pierden relevancia los helechales, tradicionalmente aprovechados como materia prima para la fabricación de estiércol, que ha sido imprescindible en el cultivo de las tierras frías y ácidas. El saltus forestal sigue estando dominado por los bosques de frondosas caducifolias e higrófilas atlánticas (haya, roble, castaño, fresno) y los matorrales de degradación antrópica formados por brezos, helechos y árgomas. El hábitat está concentrado en pequeñas aldeas, pero en los valles septentrionales además hay multitud de caseríos y bordas dispersos. Las casas tradicionales, separadas unas de otras, son grandes, rectangulares, con tejado a dos aguas, caballete perpendicular, balcón corrido y alero saliente. La red viaria rural no tiene la típica disposición radial propia de las áreas con asentamientos concentrados; nota distintiva son los caminos hundidos, delimitados por tapias o setos y más o menos abarrancados. Hay comarcas (Burunda y Tierra de Aranaz) con neto predominio de pequeñas explotaciones, debido a las sucesivas divisiones del patrimonio familiar entre los hijos. En cambio, en el valle de Araquil, la estructura del terrazgo es contraria por seguirse la costumbre del heredero único, no obstante apenas abarcar el conjunto de estas explotaciones particulares el 5% de las tierras [2].

2º) Valles Pirenaicos. En las partes más altas del NE de Navarra se da un tipo de paisaje rural que en Geografía se califica de alpino; sus notas más importantes son el escalonamiento bioclimático, la trashumancia, las almadías y la agricultura de montaña. Por encima del bosque mediterráneo, acantonado en foces y solanas especialmente abrigadas, se extiende el piso montano y submediterráneo de robles, y sobre todo, de pino silvestre, y en las vertientes orientadas al N y NO, de hayas y abetos. A partir de los 1.600-1.700 m desparecen éstos y más arriba de 1.800-1.900 m aquéllas, siendo sustituidos por el bosque subalpino de pino negro (Pinus uncinata), el cual va, poco a poco achaparrándose y aclarándose hasta dejar paso a los prados alpinos. La trashumancia afecta al ganado lanar (en siglos pasados también trashumaba el bovino) y se establece entre los valles de Roncal y Salazar y las Bardenas Reales y corralizas de la Ribera del Ebro, a donde bajan los rebaños y pastores en septiembre y de donde vuelven en mayo o junio para pasar el verano en el piso de los prados supraforestales alpinos o alpinizados. Hay también una especie de trasterminancia del ganado caballar de monte y en especial del ganado bovino, este último entre los pueblos y los bordales de las montañas. La exportación de la madera valiéndose de los ríos mediante el sistema de almadías, que bajaban hasta el Ebro, tuvo gran importancia desde el siglo XVIII hasta 1950 aproximadamente. El terrazgo agrícola se reduce a la vez que gana en extensión el silvopastoril, ciñéndose la agricultura al fondo de los valles y a ciertas onduladas superficies de denudación, como la de Burguete y la del interfluvio Aezkoa-Salazar, y concierne a cultivos especialmente resistentes al clima, como el centeno, la patata tardía de siembra y ciertas plantas forrajeras, que se suman a los prados naturales, usos que se van degradando conforme se progresa hacia el Pirineo debido a la menor humedad, las temperaturas más bajas y la topografía más abrupta. En épocas de presión demográfica se practicaba también, hasta finales del siglo XIX, la típica agricultura itinerante de las montañas europeas, basada en el descuaje y la roza de un trozo de monte, la quema de su maleza y el abonado con las cenizas resultantes y en su cultivo durante varios años hasta que, agotado, se dejaba en reposo (barbecho forestal) En los valles pirenaicos el hábitat se concentra en pequeñas aldeas (por lo regular de menos de 100 hab.) situadas cerca de los ríos o en altiplanicies, con casas apiñadas, grandes y cuidadas, de planta rectangular,  paredes gruesas y tres plantas, con tejados de dos o cuatro aguas de 40º-50º de inclinación, teja plana y roja y alero saliente. En cuanto a la propiedad particular de las tierras, en el NO ha predominado la mediana explotación, que va pasando paulatinamente a la gran explotación (20 ha. o más) hacia el E.

3º) Cuencas prepirenaicas. Los campos abiertos (openfield)  con explotaciones agrícolas de más de 20 ha., y pequeñas aldeas, se extienden por las Cuencas de Lumbier-Aoiz y Pamplona, por la parte S de los Valles Pirenaicos y la N de la Zona Media, es decir, aproximadamente por la Navarra bioclimáticamente submediterránea, aquélla que tendría, antes de la intervención destructora del hombre, bosques mixtos de frondosas más o menos marcescentes, como el quejigo (Quercus faginea) y el roble pubescente (Quercus pubescens), pinares de Pinus sylvestris, frondosas atlánticas en las umbrías más altas y encinas en las solanas y foces abrigadas y secas. La cebada y el trigo ocupan cada año casi todo el espacio cultivado. Tradicionalmente los cereales alternaban, en hojas o manos comunitarias, con las leguminosas (haba, alholva, veza) y el barbecho, y aproximadamente un 10% del ager se reservaba para las viñas. La mecanización de las labores del campo, el empleo masivo irracional de los fertilizantes químicos y la oferta de mano de obra industrial antes de la década 1970, acompañada de un intenso éxodo rural, originó la ruptura del sistema de cultivo que había regido durante siglos y la consiguiente transformación del paisaje rural: desaparecieron las hojas colectivas, los rebaños comunales, el cultivo de la vid, que normalmente se daba en los carasoles, y el barbecho, disminuyó mucho la superficie ocupada por las plantas leguminosas y aumentó la de las forrajeras, especialmente en las áreas más lluviosas. Se trata de un paisaje muy humanizado con pequeñas aldeas de menos de 100 habitantes. En la Cuenca de Pamplona, 95 tenían en 1981 menos de 100 hab., 14 entre 100 y 250 y otros tantos más de 250, precisamente las cercanas a la ciudad e incluidas en su área metropolitana. En la Cuenca de Lumbier-Aoiz, de los 71 lugares existentes, 65 tenían menos de 50 hab. Y había además una treintena de despoblados.

4º) Paisajes mediterráneos. Son los intensamente roturados desde antiguo por romanos y árabes en el S de Navarra, de acuerdo con unos caracteres determinados por su régimen pluviométrico: cuantía anual escasa, anárquica distribución intermensual de las lluvias y, sobre todo, verano seco. Estas condiciones resultan ser poco favorables a la recuperación espontánea de los encinares,  coscojares y pinares de pino carrasco que hubo aquí originariamente y que el hombre taló, en el transcurso de los siglos, para roturar y sembrar, leñar y carbonear y para que pastasen sus rebaños. Por eso, en la actualidad dominan en el saltus las garrigas empobrecidas y las xeroestepas frente al bosque claro y la maquia, que se conservan, bastante deteriorados, como reliquias, en el Vedado de Egüaras (Arguedas), La Negra (Bardenas Reales), Carcastillo y Cáseda. La sequía estival explica la elección y difusión de esta trilogía de cultivos clásicos, trigo, vid y olivo, que fructifican antes del pleno verano o que son capaces de vivir en ambientes áridos (con precipitaciones inferiores a 400 mm.), como el de las Bardenas Reales, al SE de la Comunidad, en cuyo terreno el ganado lanar trashumante de los valles de Roncal y Salazar aprovecha los pastos desde el otoño al verano, se siembran en él cereales de secano (trigo y cebada) y en algunas hectáreas, gracias al Canal de las Bardenas, pueden cultivarse espárrago, almendro y vid de regadío. Salpicando las tierras cerealistas aparecen apretadas viñas y olivares que hacia el N tienden a acantonarse en los carasoles. La irregularidad interanual del régimen pluviométrico lleva a la solución del policultivo, casi obligado en las áreas de secano, porque esta irregularidad se traduce en años buenos y malos o buenos para ciertos cultivos y malos para otros. El hábitat está agrupado en pueblos y villas (por lo general superiores a 1.000 hab.), distantes entre sí, con estructura compacta de tipo urbano de la que irradian los caminos rurales en todas direcciones, con casas pequeñas edificadas secularmente con ladrillo, pueblos con frecuencia situados en posiciones defensivas (cerros o bordes de terraza), pero también es característica de la zona más árida la gran extensión desierta de las Bardenas Reales, cuyo paisaje estepario aparece salpicado de corrales, cabañas y pequeñas balsas ligadas al uso del pastoreo.

En 1990 explicaba Alfredo Floristán que las áreas típicas de policultivo de secano (en ocasiones de cultivo heterogéneo), estaban en franco retroceso por razones de comodidad y económicas, refiriéndose a la Navarra Media y el somontano del Sistema Ibérico, y que las de policultivo de regadío se ceñían a las riberas de los grandes ríos. Mencionaba que los cultivos de secano eran de base cerealista (año y vez y cultivo continuo, sin barbecho), vitícola y olivarera, y los de regadío de base forrajera, maicera, hortícola y frutera. Pero el aspecto de este paisaje agrario comenzó a alterarse con la irrigación paulatina del Canal de Navarra, cuyo proyecto constructivo se inicia en 1998 y su primera fase de explotación (desde Valdizarbe a los entornos de Peralta y Pitillas), 22.300 ha., ya fue una realidad en abril de 2011.

El Canal de Navarra enlaza con el pantano de Itoiz, en el término municipal de Lónguida, al N de Aoiz, que embalsa agua procedente de los ríos Irati y Urrobi para dirigirse en dos direcciones: hacia el S hasta terminar en la laguna de Lor en el término municipal de Ablitas (57.713 ha.) (Fases I y II del proyecto), y hacia el OE, para regar Tierra Estella (15.275 ha.) (Fase III), con una superficie que afectará 72.988 ha. una vez se halle terminado en 2026, abarcando la Navarra Media inmediatamente al sur de la Cuenca de Pamplona, la Comarca de la Ribera entre los Valles del Aragón y el Ebro, y la margen derecha de este río, más la superficie comprendida entre los ríos Ega y Arga. El espacio irrigado, unido al que aportará el Canal, será de 157.414 ha., lo que equivaldrá al 20% de la superficie agraria útil en la Comunidad.

Las obras del Canal están modificando el paisaje a nivel morfológico y agrario, tal como se ha constatado en las encuestas etnográficas llevadas a cabo. En el primer caso, la modificación se ha dado no sólo por la concentración parcelaria previa y el impacto de su trazado, sino por la construcción de seis túneles, dos acueductos, doce sifones y cuatro balsas de regulación en Villaveta, Monreal, Artajona y Pitillas, aunque para paliar su afección medioambiental se van revegetando las zonas colindantes con plantaciones (chopos, álamos, tamarices, sauces y matorral mediterráneo) [3]; en cuanto a la modificación del paisaje agrario, los cultivos de secano preponderantes en el suelo agrícola (antes un 66% de las tierras cultivadas), básicamente de trigo, cebada y viña, comienzan a ser  diversificados con más de medio centenar de nuevos cultivos que alimentan la potente agroindustria existente, posibilitándolo los nuevos sistemas de regadío por aspersión (dirigidos al cultivo del maíz, habas, cereal, guisante, judía, espinaca, bróculi, heno, espárrago…) y por goteo (al tomate, pimiento, bróculi, cebolla…), con la posibilidad real de alcanzar hasta siete rotaciones distintas en regadío frente a una de cebada en secano, con una mayor rentabilidad económica. Los beneficios/mes se podrán multiplicar por 5 en rotaciones del tipo habas/maíz grano o maíz grano/guisante verde/judía verde, llegando incluso a multiplicarse por 15 en rotaciones más intensivas del tipo bróculi/trigo/espinaca.

Ilustra muy bien el cambio producido la transformación que se ha operado en el primer sector afectado por el Canal, Valdizarbe (en riego desde 2007), donde hoy se registran catorce cultivos diferentes en las 866 ha. de regadío disponibles (maíz dulce, girasol, maíz grano, trigo, pasto, maíz forrajero, haba, patata, espárrago, olivo, viña, pimiento, maíz semilla –producción de semilla de híbridos de maíz- y huerta).

Otro de los vectores de la transformación paisajística ha sido el de la concentración parcelaria que ha reorganizado la propiedad rústica, tradicionalmente muy dividida en pequeñas parcelas en la Ribera y Navarra Media Occidental si nos atenemos a la propiedad particular, e intensificado el uso agrario del suelo, con lo que esto ha supuesto para la nueva configuración física de las parcelas y la alteración significativa del paisaje, flora y fauna. Iniciada en el año 1959, para 2004 se habían finalizado 339 zonas de concentración, con una superficie afectada de 166.604 hectáreas viéndose implicados en ella 27.551 propietarios [4].

Imagen de la portada: La Zona Media de Navarra permite el encuentro entre la montaña  y la ribera de Ebro en una geografía mixta que se beneficia a nivel estético de ambas características. Escarpe de falla de la sierra de Sarvil sobre el Val de Echauri, clásica imagen para los habitantes de la Cuenca de Pamplona (Foto: Azpilicueta-Domench para Itinerarios por Navarra, II. Pamplona, Caja de Ahorros de Navarra, 1978, pág. 83)

Notas

[1] Este punto ha sido elaborado teniendo como principal referencia la voz redactada por FLORISTÁN SAMANES, Alfredo, “AGRARIO, paisaje”, en la Gran Enciclopedia Navarra, Pamplona, Caja de Ahorros de Navarra, 1990, tomo 1, págs. 111-114; y como secundaria la voz escrita por LIZARRAGA LEZAUN, Mará Ángeles, “Paisaje”, en Navarra, guía y mapa, Pamplona, Caja de Ahorros de Navarra, 1986, págs. 43-44. Puede estudiarse con mayor detalle el paisaje agrario navarro acudiendo al artículo de  FLORISTÁN SAMANES, A.-LIZARRAGA LEZAUN, M. A.-SANCHO COMINS, J.-CREUS NOVAU, J. “Espacio rural, agricultura”, en el Gran Atlas de Navarra, dirigido por el Prof. Floristán, editado en Pamplona, por Caja de Ahorros de Navarra, 1986, tomo I, págs. 145-164.

[2] SANCHO COMINS, José, “Las explotaciones agrarias de propiedad particular en Navarra”, en Estudios de geografía, homenaje a Alfredo Floristán, Pamplona, Institución Príncipe de Viana de la Diputación Foral de Navarra, 1981, pág. 366.

[3] Se ofrecen más detalles en el documento “Estudio de impacto ambiental del Canal de Navarra y la transformación de sus zonas regables”, accesible en la web de la sociedad Riegos de Navarra S.A. (http://www.riegosdenavarra.com)

[4] Según Navarra Agraria, publicación del Departamento de Agricultura, Ganadería y Montes del Gobierno de Navarra, núm. de enero-febrero.